Los hinchas del Toro se enamoraron de un Búfalo goleador

Los hinchas del Toro se enamoraron de un Búfalo goleador

Germán Rivero parece un clásico delantero de los años 80´. Potente, goleador, decidido, confiado, guapo, cuando encara a la defensa rival parece que no hay manera de contenerlo. Los hinchas de Alvarado se enamoraron de un Búfalo que vive un romance a flor de piel con el gol.

lunes, 25 de noviembre de 2019

“Éste es el río humilde y la corriente,

y ésta la cuarta y verde primavera

que esmalta alegre el campo y reverbera

en el dorado Toro el sol ardiente”.

Lope de Vega

 

Distante y lejana en el tiempo aparece aquella derrota ante Ferro,  una pobre y muy preocupante actuación que puso al entrenador Juan Pablo Pumpido al borde del precipicio futbolero. El triunfo posterior en el Minella frente a Estudiantes de Rio Cuarto ofició indudablemente como punto de partida  de una etapa superadora,  pletórica de buenas producciones grupales  y de óptimos rendimientos individuales que alejaron al Toro del ex barrio Mataderos de los arrabales de la tabla de posiciones del torneo.  

 

Emanuel Bilbao alcanzó la titularidad y demostró jerarquía y seguridad en el arco de Alvarado. Gabriel Fernández fue ganando solvencia en la zaga y  potenció al tiempista  Zules Caicedo,  errático e impreciso en las primeras fechas, sobrio, expeditivo e infranqueable en la segunda parte del certamen.

 

Fernando Ponce, eximio marcador de punta por la banda zurda,  ratificó partido tras partido su talento, su temple y su condición innata de caudillo.  En la mitad de la cancha el entrenador desestimó su idea primigenia,  tres centrocampistas de características muy similares   y plantó un doble cinco con Maximiliano González y Pablo Ledesma. La convivencia del ex Tigre con el experimentado ex Boca equilibró con creces el mediocampo y permitió transiciones rápidas de los volantes externos sin pérdidas posicionales en el retroceso cuando el equipo pierde la pelota o lo contragolpean.

 

Diego Becker, el Diego de Mar del Plata, refrendó sus pergaminos de crack con goles y excelentes desempeños en los últimos partidos. Sin lugar a dudas, el santafesino es uno de los  jugadores más desequilibrantes de la Primera Nacional.

En tanto, Cristian Canuhé, el futbolista más completo del actual plantel de Alvarado por su pegada, su técnica individual y su lectura del juego, tuvo más minutos en campo y en varias ocasiones ostentó una merecida titularidad.  Otro promotor del ascenso, Gaspar Gentile, también pudo  sumar partidos y ganar  algunos lugares en la consideración del director técnico. Esperan su momento Tomi Mantia, Martin Quiles y Matías Caro.

 

En ataque alternaron, con muy buenas, buenas y no tan buenas performances, Rinaldi, Lucero, Giacomini y Giordana. Todos socios circunstanciales de la altisonante revelación del campeonato: el Búfalo Germán Rivero.

 

Habrá que repasar en la vastísima historia futbolística de Alvarado cuantos goleadores alcanzaron este pico de rendimiento luciendo un mítico número nueve en sus dorsales. Rivero parece un clásico delantero de los años 80´. Potente, goleador, decidido, confiado, guapo, cuando encara a la defensa rival parece que no hay manera de contenerlo. Los hinchas del Toro bravo de la ciudad  se enamoraron de un Búfalo que vive un romance a flor de piel con el gol.

 

Rivero, máximo artillero de la Zona 1con 10 tantos,  tiene 27 años de edad.  Nació en Garín, Escobar. El debut como jugador profesional fue en  Flandria en la Primera B Metropolitana durante  2013,  luego fichó para Fénix en la misma categoría. Después emigró a  Uruguay para jugar en Plaza Colonia hasta que, previo paso por Unión La Calera de Chile, estuvo en tierras charrúas defendiendo los colores de Defensor Sporting. Antes de su arribo a Alvarado vivió una opaca experiencia en Grecia como futbolista del Apollon Smirnis.

 

Germán Rivero, el Búfalo goleador de este Alvarado, trae indefectiblemente  a la memoria el recuerdo de otro Búfalo, otro nueve, un puntano  que marcó su vida a puro gol: el recordado Juan Gilberto Funes.

Germán Rivero en Alvarado hace realidad aquello que alguna vez escribió Juan Sasturain. “En un país sin victorias para compartir a los gritos, tener alguien que sepa llegar al gol y lo demuestre semanalmente es un bien infinito. Es la imagen viva de la esperanza, la posibilidad de ganar alguna vez y sentir  que aunque siempre estemos sobre la hora y vivamos tiempo de descuento, no todo está perdido”.

 

Alvarado encontró el rumbo en el juego, encontró un ídolo con gol y la esperanza comenzó a ser bandera de un equipo que entendió, en buena hora, que sin la bravura del Toro la fiesta solo será una pobre comedia.

 

 

Mario Giannotti

Fotos: Gentileza de Gian Giustra (Gigante del interior en redes sociales)

 

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