¿Qué pasa con la economía?

¿Qué pasa con la economía?

Se percibe en el día a día de los argentinos un gran interrogante: “¿Qué pasa con la economía argentina?”. Como economista recibo este tipo de inquietudes a menudo. La gente y los comunicadores esperan respuestas claras y alentadoras, pero no es tan sencillo darlas.

martes, 10 de marzo de 2020

Como escribí en artículos anteriores, pero nunca está de más aclarar, la realidad económica que recibió Alberto Fernández fue muy mala, realmente preocupante. El Gobierno de Mauricio Macri dejó todas las variables macroeconómicas sumamente deterioradas. Resumiendo, una situación interna y externa muy delicada. Una economía en estanflación con una deuda externa impagable. No ahondaré en datos, pues los mismos pueden leerse en mis anteriores artículos.

 

Como siempre que asume un nuevo Gobierno, la esperanza se renueva. Existe una ilusión, a veces irreal o desmedida, de que todo se solucionara en el corto plazo, a veces casi de forma mágica. Sobre este punto, lamento decepcionarlos al decirles que la economía y la magia nada tienen que ver. Para solucionar problemas económicos, los gobernantes toman medidas de política económica, las cuales pueden dar o no resultados; y si lo hacen, debe analizarse en qué plazo y en qué medida. Los resultados de las medidas tomadas dependerán también de la reacción de la sociedad en su conjunto a las mismas. Cuando hablo de sociedad, hablo de todos y todas: consumidores, productores, medios de comunicación, empresarios, sindicatos, organismos de distinta índole, etc.  Obviamente las distintas medidas que se pueden tomar afectan de manera distinta a los distintos actores sociales. Pues entonces medidas que benefician a algunos, pueden perjudicar a otros, o simplemente no alcanzarlos. Siempre que se toman medidas de política económica, se lo hace teniendo en cuenta prioridades y objetivos. Aunque en última instancia y con el paso del tiempo, si la economía mejora, lo hace para todos. En conclusión, medidas que en primera instancia pueden parecer parciales o segmentadas, pueden convertirse en el mediano / largo plazo en soluciones que mejoren la vida de la sociedad en su conjunto.

 

Por el momento se pueden vislumbrar algunas intenciones del Gobierno. Ciertas medidas tomadas, marcan intenciones, un camino, aunque los resultados quizás por el momento no sean visibles o perceptibles para todo el mundo. La inestabilidad macroeconómica que vivimos durante el Gobierno de Mauricio Macri, signada por corridas financieras, devaluaciones, ciclos de endeudamiento, inflación, tarifazos, recesión, desempleo y otros perjuicios, es algo que este Gobierno está intentando solucionar; y debo decir que con cierta eficacia. La notoria caída de la tasa de interés (más de 30 puntos),  la estabilidad del tipo de cambio, la clara intención de renegociar la deuda externa, el congelamiento de las tarifas y las ayudas sociales, son una declaración de intenciones. Buscan estabilizar la situación económica. Es también lógico que los cambios sean lentos. Alberto y Cristina llevan apenas 90 días en el Gobierno. Es improbable que en materia económica, puedan notarse cambios en tan poco tiempo, aunque sí hay gente que los debería estar percibiendo, como por ejemplo las personas y comedores que recibieron la tarjeta alimentaria y los empresarios que ahora pueden acceder a tasas de financiación más baja y tienen  las tarifas planchadas. Aún así, me atrevo a decir que falta un efecto contagio. Un desparramo de bienestar que sea notorio y perceptible para todos.  Que la gente sienta realmente que vivir le cuesta menos. Que sientan que el dinero les alcanza para satisfacer sus necesidades más básicas; y las no tan básicas también. Esa sensación de bienestar económico y capacidad de consumo que tuvieron los argentinos durante gran parte de los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner es lo que mucha gente espera que suceda nuevamente. Bajando la macroeconomía a la realidad, la gente quiere ir al supermercado nuevamente, sin que sea una experiencia dramática. Lamentablemente, problemas como la inflación siguen siendo cruciales en nuestra economía. Si bien se tomaron medidas para frenar este flagelo, por el momento la suba de los precios continúa, aunque en enero y febrero de 2020 el incremento fue menor que meses anteriores. Sobre este punto se puede discutir mucho. Desde un punto de vista teórico,  la inflación debería cesar por algunas medidas tomadas. Pero los formadores de precios parecen actuar de forma contraria; y los controles no se hacen  presentes.

 

Creo que mucha gente esperaba una fuerte expansión fiscal vía emisión que fomente el consumo y empuje la demanda agregada. Con la capacidad ociosa existente y un consumo agregado en remontada, parecería que podría generarse ese círculo virtuoso de la economía, como sucedió durante gran parte de la década del 2000. ¿Por qué entonces no se hace? Porque existe un gran miedo a una escalada de la inflación. La discusión sobre los causantes de la inflación en Argentina parece aún no haber encontrado respuestas consensuadas. ¿Es la emisión? ¿Es el precio del dólar? ¿Es el crecimiento de la demanda? ¿Son los costos de los empresarios? ¿Es simplemente la avaricia de los formadores de precios y algunos empresarios? ¿Es la falta de control de los precios? Quizás sea un poco de todo, y dependiendo del momento, alguna de estas cuestiones ejerza más fuerza que otra.

 

A veces, la promesa de resultados por parte de los gobernantes les juega malas pasadas si estos no se logran alcanzar. Los seguidores de Macri, aún deben estar esperando el segundo semestre o la lluvia de inversiones. Por el lado de Alberto Fernández, esperan ansiosos la renegociación de la deuda, con la mayor quita  posible, para empezar a actuar de forma decidida en el plano interno. El consumo, la producción, el empleo; y en fin el crecimiento de la economía, parece que queda supeditado a la renegociación de la deuda externa. En primera instancia, fines de marzo era una fecha donde habría novedades al respecto. El Gobierno está estos días preparando la propuesta de renegociación de deuda para presentarle a los bonistas privados (son los fondos Blackrock, Fidelity, Pimco, Templeton y Greylock, los que tienen gran parte de los bonos a renegociar). Hay rumores que la negociación no será sencilla; y el resultado por el momento parece incierto. Estos fondos parecen no estar dispuestos a hacer quitas importantes.

 

La negociación será muy dura. Y es aquí dónde abro los siguientes interrogantes: ¿Es realmente la renegociación de la deuda externa el paso previo a la bonanza económica de Argentina? Y si es así, ¿qué pasaría si no se logra renegociar la deuda exitosamente? ¿Es entonces un “default” la derrota del plan económico de Alberto?  Si la segunda respuesta es afirmativa, estamos en manos de la buena voluntad de los acreedores.  No creo que sea así, pues Argentina creció a tasas chinas en años en los que estaba en default (entre 2003 y 2011 Argentina creció a una tasa promedio del 7.5%). Si bien la renegociación de la deuda puede darle aire al Gobierno, quizás no haya que volverse dependientes de la voluntad de los acreedores. Tiene que haber un Plan B. Nuevamente son preguntas que por el momento no podemos responder, y la situación se irá aclarando con el correr de los días o meses. A pesar de lo mencionado, espero que la renegociación de la deuda sea exitosa.  Al respecto, contamos con poca información. El tema se maneja de forma muy reservada en cabeza del Ministro de Economía Martín Guzmán.

 

Antes de finalizar el artículo quiero hacer una mención sobre un tema coyuntural: la presión desmedida y arbitraria que parte del sector agroexportador está efectuando contra el Gobierno de Alberto Fernández. Cesar con la comercialización de sus productos durante 4 días (Lockout) y salir a cortar rutas con sus tractores, por un incremento de 3 puntos en las retenciones de soja (únicamente) no es un argumento sólido, ni económicamente consistente. Queda demostrado como alguna vez planteó el ingeniero Marcelo Diamand en su conocido artículo “El péndulo argentino, ¿Hasta Cuándo?” (escrito en el año 1983) que el sector agroexportador (en este caso los grandes productores sojeros), junto al sector financiero; y los principales medios de difusión forman parte del arco político identificado con la ortodoxia económica, que busca, en este caso, accionar políticamente contra el Gobierno peronista de turno. En otras palabras, no es el pronunciamiento de un sector de la economía, sino de un partido político. Menciono el año del artículo a propósito,  para que quede claro que esto no es un invento mío, ni un relato que se creó estos últimos años,  sino que hace casi 40 años que se sabe dónde está situado cada uno, y que intereses defienden.  Sólo quiero proponer que la gente entienda que intereses debe defender. Sobre este punto se manifestó también el ex presidente de la Federación Agraria Eduardo Buzzi: “no es una medida de fuerza del campo, sino de un grupo de sojeros grandes”.

 

Durante 4 años, el Gobierno de Mauricio Macri les pidió esfuerzos desmedidos a los ciudadanos y empresarios pymes (a través de incrementos desproporcionados de las tarifas públicas), llevando a la Argentina a una crisis social y económica muy profunda. La devaluación y la liberación del tipo de cambio benefició enormemente a los sectores exportadores, quienes no pisaron una ruta mientras la economía se derrumbaba. Hoy en día se les pide un pequeño esfuerzo a este último sector, después de numerosas charlas y negociaciones. Aún así, en connivencia con la oposición su respuesta no es pacífica, sino por el contrario, es intentar generar caos, perjudicando en última instancia a todos los argentinos.

 

Juan Marcos París

Licenciado en Economía (Universidad Nacional de Mar del Plata)

Mg. Comercio Internacional y Mercados Emergentes (Universitat de Barcelona)

 

Comentarios de los lectores

  1. Sebas dice:

    La verdad que no tengo más que decir, muy bien explicado cada punto, no me quedan más que felicitar y agradecer el sincero explicativo de sus palabras en el cual creo que vale la pena presta atención a sus publicaciones sin dar publicidad barata que se hizo tan común por parte de muchos medios masivos de comunicación amarillista

  2. Julián dice:

    Juan te felicito, la claridad y sencillez con la lográs explicar temas tan complejos, demuestra tu talento e inteligencia. Muy buen artículo de opinión! Explicativo, claro y tocás muchos temas. Jóvenes como vos alumbran el camino un poco…

  3. Laura Cortez dice:

    Que buen artículo profe! saludos!

  4. Pato Fontevechia dice:

    Esto no se lee en Clarín y Lanazion. Muy interesante!

  5. Susana Vergara dice:

    Muy buena línea de pensamiento. Excelente artículo, lástima que quedó desactualizado por el coronavirusssssss!!!

  6. Gastón L M dice:

    Muy bien escrito

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