¿Brisa progresista o tormentas militares?

¿Brisa progresista o tormentas militares?

El escenario político latinoamericano ha estado fuertemente convulsionado durante las últimas semanas. Metafóricamente hablando, pasamos de percibir el regreso de una brisa progresista al temor de las intervenciones militares de la derecha, al mejor estilo de los años 70´, con la aprobación de los Estados Unidos.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

El claro triunfo en primera vuelta de Alberto Fernández, la liberación de Inácio Lula da Silva en Brasil, las protestas multitudinarias contra las injusticias sociales y económicas en Chile, y el triunfo electoral de Evo Morales en Bolivia, marcaban una Latinoamérica girando nuevamente al progresismo económico y político, después de cuatro años bajo el ala de la derecha en materia económica y política en la mayoría de los países, incrementando las desigualdades y la pobreza donde gobernaron.

 

Los organismos internacionales y los medios de comunicación hegemónicos de todo el mundo juegan deliberadamente para los gobiernos conservadores y a favor de la ortodoxia económica. Mientras piden que se respete la presidencia de Piñera en Chile, a pesar las multitudinarias marchas en su contra; y haciendo caso omiso a la vejación de los derechos humanos en dicho país por parte de las fuerzas de seguridad (asesinatos, secuestros y violaciones); no reaccionan de la misma forma ante  la violencia del Golpe de Estado en Bolivia contra Evo Morales.

 

Naturalizan lo que les conviene naturalizar, e informan parcialmente de acuerdo a su conveniencia ideológica. Los principales medios comenzaron hablando de un “vacío de poder”, en vez de un Golpe de Estado. Hoy en día se asustan de la violencia que reina en las calles bolivianas, pero sobre la violencia que genera un Golpe de Estado en un país democrático, poco tuvieron para decir.

 

Como planteó Newton en una de sus leyes: “Toda acción tiene su reacción, en sentido contrario y con la misma fuerza”. Esto parece haber sucedido en nuestro continente. Varias acciones en dirección hacia una América Latina progresista, tuvieron su fuerte reacción de la derecha, manifestada a través de un violento Golpe de Estado en Bolivia. No se iban a quedar de brazos cruzados, ante el avance de pensamientos progresistas que pretenden una mejor distribución del ingreso en la región y la soberanía política de Latinoamérica. Eso es el progresismo económico y político para quien no lo tenga claro. Es pensar un continente soberano y con mejor distribución del ingreso, tendiente a la reducción de la pobreza y a la mayor adquisición de derechos por parte de los ciudadanos. Un continente que cuide y explote sus recursos naturales soberanamente. Ser progresista es defender un mejor nivel de vida nuestros ciudadanos, es crear bases para una sociedad más justa que promueva el ascenso social. Es promover la educación y la salud pública de calidad. Es redistribuir ingresos a través de una presencia estatal que tome las políticas económicas necesarias, ya que por sí solo el mercado no redistribuye nada, sino que concentra. Que quede claro que el progresismo económico no contradice al sistema capitalista.

El progresismo económico defiende un capitalismo productivo. Quizás si esté en contra del capitalismo financiero. Osea, la generación de riquezas basadas en la especulación financiera; y no en la producción y generación de empleo. Yo siempre digo: “Capitalismo para crecer y un Estado fuerte y presente para redistribuir”.

 

Todo lo contrario a las ideas progresistas, son representadas por la derecha y sus representantes en los gobiernos. El progresismo en materia política persigue la soberanía de los países, sin intromisiones de potencias extranjeras. La derecha, por el contrario, promueve la intromisión de potencias extranjeras en los países latinoamericanos, especialmente si esa intromisión viene de los países del norte.

 

Párrafo aparte merece la pobre, pero no improvisada,  actuación de nuestro aún Presidente en ejercicio Mauricio Macri, y su Canciller Faurie, quienes no condenaron el Golpe de Estado en Bolivia, y hablaron de “situaciones complicadas”. Es imperante que los Presidentes de la región condenen de manera drástica los Golpes de Estado en países latinoamericanos, para no repetir la historia de los 70´. Me cuesta mucho digerir el comportamiento de estos gobernantes, que parecen no rechazar el regreso de Golpes de Estados a la región. Su actitud antidemocrática es un riesgo para la región. Quizás en su interior, no sólo no la rechazan, sino que las aplauden y felicitan: y esperan que esta ola se siga propagando. Espero que seamos más, los que sí condenamos los Golpes de Estado y la violencia de los militares ejercida contra la ciudadanía civil y la voluntad popular.

 

Como dije anteriormente; y parafraseando a Newton, toda acción genera una reacción. Ahora los medios de comunicación, se asombran y escandalizan por la violencia que lógicamente aparece en las calles bolivianas. Esto no es más que la reacción al Golpe de Estado ejercido contra Evo Morales. Esta es la doble vara que indigna de los medios de comunicación hegemónicos. ¿Qué esperaban? ¿Qué todo siga en paz? Pues no, no todos son como Macri y Faurie que avalan los Golpes. Somos muchos los dispuestos a denunciar y reaccionar ante estas aberraciones que aún suceden en nuestro continente.

 

Por eso considero que es imperante que todos los argentinos y latinoamericanos reaccionemos y condenemos lo que sucedió en Bolivia, sino puede ocurrir en otros países de la región, incluido el nuestro. Todo es lejano e imposible de suceder, hasta que sucede. Felicito la actitud del entrante Presidente Alberto Fernández, quien con mucha valentía y sentido democrático condenó  lo que debe ser condenado, para que no sigan sucediendo este tipo de episodios en la región.

 

Creíamos haber superado en Latinoamérica este tipo de violencia ejercida por la policía y los militares; y “fogoneada” desde el Norte, pero parece que muchos aún no aprendieron, o por el contrario apoyan la intervención militar en las democracias de Latinoamérica, para instaurar gobiernos de facto como sucedió hace más de 40 años en nuestro país, marcando la peor época de nuestra historia desde todo punto de vista: económico, político y social.

 

Juan Marcos París

Licenciado en Economía (Universidad Nacional de Mar del Plata)

Mg. Comercio Internacional y Mercados Emergentes (Universitat de Barcelona)

 

Comentarios de los lectores

  1. Daniela dice:

    Excelente artículo!! Defiendo y comparto tu gran frase “Capitalismo para crecer y un Estado fuerte y presente para redistribuir”. Me preocupa, cómo decía Bauman, el neotribalismo, la discriminación y la fragmentación social en toda LATAM.

  2. Julián Esteban dice:

    Excelente análisis. Poca responsabilidad de muchos gobernantes para defender la estabilidad democrática en la región. Después cuando los yankees vengan por nuestra agua, no se quejen ehhhh!!! Si le dan pie a hacer esto en Bolivia, después podemos ser nosotros. No se dan cuenta algunos, dan pena.

  3. Nando dice:

    Muy bueno. Clarisimo. Felicitaciones al autor !

  4. Gus Danilo dice:

    Estan asesinando manifestantes en Bolivia y Chile y los medios complices de la derecha genocida no dicen bada !!!! ASCOOOOOOOOO DANNNNN. Muy buen articulo. Algo de humanidad entre tanta mierda ..

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