El día que Don Pepe Piantoni coronó al estadio San Martín

El día que Don Pepe Piantoni coronó al estadio San Martín

El domingo 15 de enero de 1967 Pelé desembarcó en Mar del Plata y pisó la gramilla del añorado estadio San Martín. Enfrentó con el Santos a una querible selección marplatense dirigida tácticamente por el Mazorquero Juan Manuel Romay.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Dicen que se suspendía en el aire y que a diferencia de Diego, usaba los codos y algo más para defenderse de los patadones rivales. A los 17 años ya había sido campeón del mundo y a los 20 el gobierno de Brasil lo había declarado “tesoro nacional”. Ganó tres Campeonatos del Mundo, dice que hizo más de 1.200 goles, cifra incomprobable para los más severos estadistas del fútbol mundial. Fue la marca registrada del Santos, ganó fortunas, jamás enfrentó al poder, fue cómplice y bufón de los mercaderes del fútbol mundial. Lució y luce con orgullo los colores gringos. Debería tatuarse en uno de sus tobillos al mismísimo Mickey Mouse y en el pecho una tarjeta de crédito.

Nació Edson Arantes do Nascimento, nació pobre en Tres Caracoes un 23 de octubre de 1940, nació en un pueblito de mala muerte y desde allí llegó a la cima y abrió puertas que les estaban vedadas a los negros, a los negros pobres. Eduardo Galeano escribió que “el Rey jamás regaló un minuto de su tiempo, su trayectoria cotizó en bolsa, nunca fue generoso y nunca una moneda se le cayó de los bolsillos”.

El recordado Pepe Piantoni lo soñó jugando con el Santos en Mar del Plata. Existió un primer intento que no llegó a buen puerto. En 1966 se había firmado un precontrato, pero los dirigentes del poderoso conjunto brasileño le anunciaron a Don Pepe que llegarían a la ciudad sin su máxima estrella. El viejo dirigente Quilmeño, obstinado y previsor, desestimó la propuesta y fiel a su conducta respetó la promesa que le había hecho el Club Quilmes a los marplatenses. ¡Era el Santos con Pelé o nada!.

Vuelvo en el tiempo, repaso la historia. El domingo 15 de enero de 1967 Pelé desembarcó finalmente en Mar del Plata y pisó la gramilla del añorado estadio San Martín. Enfrentó con el Santos a una querible selección marplatense dirigida tácticamente por el Mazorquero Juan Manuel Romay. La Rojita alistó a Tomé, Montero, Bonomi, Mendiola y Castro; Uslenghi, Sangorrín y Gutiérrez; Benítez, Arce y Montes de Oca. El juez de AFA Miguel Comesaña cuidó las piernas del 10 y observó con admiración la actuación de un joven Rubén Montero, ex arquero campeón con Independiente de Mar del Plata en 1961 devenido a marcador de punta, quien con extrema concentración anticipó en cada jugada al ídolo del Santos.

El diario La Capital del lunes 16 de enero tituló: En cotejo de buen primer tiempo se impuso el Santos 4 a 1. La bajada destacaba la labor del 4 de la selección marplatense. “Montero, sin recurrir a la violencia anuló a Pelé que no brilló”.

Cuatro días después el conjunto brasileño le propinó, también en el San Martín, una goleada a River Plate. Fue 4 a 0 ante un Millonario que presentó entre otros al Loco Hugo Gatti, a Roberto Matosas, al Indio Jorge Solari, a Luis Cubilla y a Juan Carlos Sarnari.


Mire, a mí como a tantos, el Rey Pelé no nos cae muy simpático, su parábola es inversamente proporcional a la de Diego. Maradona se equivoca, nos enoja, sus contradicciones casi siempre nos dejan en offside, pero el Pelusa, el mejor de todos, nunca renegó de sus orígenes ni dejó de ser quien es. Tal vez, en el fondo de su corazón el astro brasileño, también siempre quiso ser Maradona.

Edson Arantes Do Nascimento indudablemente ha sido uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, su juego estuvo asociado a la alegría, sus goles le alegraron la vida, entre otros, a los negros pobres de Brasil. Esto bien vale para respetar su trayectoria profesional, la trayectoria de un garoto de Mina Gerais, después soldado del Tío Sam a quien de grande le crecieron las orejas del ratón Mickey.

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