Gol y génesis de la última gran revolución futbolera

Gol y génesis de la última gran revolución futbolera

Se cumplen 42 años del primer gol de Diego Armando Maradona en el Estadio San Martín. La pelota comenzaba un romance inquebrantable con un carasucia que vestía la camiseta de Argentinos Juniors.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Domingo 14 de noviembre de 1976. La pelota comenzaba un romance inquebrantable con un carasucia que vestía la camiseta de Argentinos Juniors. El fútbol mundial deseaba un gol, un gol que esperó agazapado, creciente, un gol que se hizo hombre desde la zurda mágica de un súper héroe  con cara de nene, un gol que fue bandera, estandarte, puño apretado, revolución consumada, felicidad por los siglos de los siglos.

 

Domingo 14 de noviembre de 1976 por  la duodécima fecha del Campeonato Nacional San Lorenzo de Mar del Plata recibió en el añorado estadio San Martín a la Asociación Atlética Argentinos Juniors, conjunto que en el banco de los suplentes sentó a un tal Diego Armando Maradona.

 

Vale recordar que la Liga marplatense, en aquella ocasión, contó con dos representantes en el telúrico certamen de primera: Aldosivi, campeón oficial del certamen liguista y San Lorenzo, quien por una controvertida decisión de AFA disputó la plaza en un partido mano a mano con su archirrival Kimberley.

 

En el mencionado Torneo Nacional participaron 34 equipos distribuidos en cuatro secciones. Mientras los estoicos simpatizantes de San Lorenzo procesaban en sus cabezas la derrota de su equipo y la formidable actuación del pibe Maradona, desde la radio se narraba que Boca le había ganado en el mismísimo Monumental a River 2 a 0 con goles de Mastrángelo y Feldman, y que por la zona C,  Aldosivi había perdido 2 a 0 frente a All Boys en Floresta. El verdeamarelo del puerto formó con Yori; Hipólito, Vezzozi, Raimondi y Álvarez; el chileno Bello Meza, Díaz y Veira;  Sotelo, Mústico y Zugasti.

Algunos creen que aquella tarde del 14 de noviembre de 1976, los duendes futboleros se animaron a soñar con el primer grito de gol de un atorrante, zurdo, melena al viento, un súper héroe cara de nene.

 

El Pata Negra marplatense vestido de blanco saltó a la verde gramilla del San Martin  con Rubén Lucangioli;  Casariego, José Luis Fortunato, Moreno y Aquino; Mascareño, Martinez y Larroquet; Galay, Cacho Eresuma y Juan Vicente Miccio. El técnico fue Benicio Acosta.

 

Los Bichitos Colorados de la Paternal, casaca roja con una banda blanca cruzando el pecho, alistaron a Munutti; Roma, Gette, Fusani y Minutti; Fren, Di Donato y Giordano; López, Álvarez y Hallar. Su entrenador Silvio Marzolini. Jorge Galve fue el árbitro y se recaudaron 373.800 pesos.

 

El primer cuarto de juego fue lento, desordenado e impreciso. A los 15´Carlos Álvarez puso en ventaja a la visita. El cotejo mejoró en calidad e intensidad. A los 23´ jugada polémica. Contraataque veloz de Argentinos por intermedio de Hallar, quien desbordó  y tiró un envenenado centro al área de San Lorenzo. Aquino en su afán por despejar tocó la pelota con la mano, el juez entendió que fue casual y no pitó la pena máxima.  Luego, el inmenso Cacho Eresuma captó un rebote de Munutti, tras un furibundo remate de Miccio, y estableció el empate transitorio en uno.

 

En el complemento el pibe de rulos, ese carasucia del que ya todos hablaban, piso el césped del San Martín. El Diez, que aquella tarde lució la 15, reemplazó a Giordano. Los duendes soltaron rienda a la alegría y el mocoso descalabró con su cintura mágica a la defensa marplatense. A los 14´del segundo tiempo  estrelló un cabezazo en el travesaño, un ratito después apilada magistral, toque sutil y habilitación para que López asista a Álvarez, quien por segunda vez vulneró el arco de Lucangioli. Benicio Acosta mandó al campo de juego a Montes de Oca y a Capra para frenar las gambetas de Diego. A los 17´, el balcarceño, el querido Alejandro Edelmiro Mascareño, harto ya de estar harto de los atropellos futbolísticos del pibe, se ganó el cartón amarillo por meterle un leñazo aleccionador al irreverente fantasista del equipo visitante. A los 22´ otro remate de Diego da en el palo. El suplente juega y hacer jugar. Asistencia y gol de Álvarez para el 3 a 1. Miccio descontó a los 28´.

 

Los más hinchunes del Pelusa juran y perjuran que a los 42 minutos del segundo tiempo, un haz de luz se posó sobre la gramilla del añorado San Martín, juran y perjuran que un ángel lo tomó de la cintura y lo invitó a transitar desde aquel 14 de noviembre la maravillosa aventura de ser el mejor futbolista de todos los tiempos.

 

Sobre el epílogo, otro gol de Diego. Los incipientes genes del barrilete cósmico aprovecharon un centro de Ingaramo y el 15 con estampa de 10, selló el 5 a 2 definitivo.

 

El diario La Capital tituló en su portada del lunes 15 de noviembre de 1976: “Argentinos venció con justicia a San Lorenzo. La entrada del juvenil Maradona tuvo una importancia decisiva”.

 

Cuatro años después, el 14 de setiembre de 1980, Diego le convertiría, vaya capricho del destino, su gol número 100 a San Lorenzo de Mar del Plata. El partido se disputó en cancha de Argentinos Juniors y fue triunfo del equipo local 6 a 0. Tres goles de Maradona, uno olímpico de Eugenio Morel Bogado, otro de Silvano Espíndola y el último de Pedro Pablo Pasculli, promesa goleadora de las inferiores del Bichito Colorado del barrio porteño de La Paternal.

 

El entrañable Toro Daniel Abelén me contó que él fue protagonista y observador de lujo de aquella hazaña del Diez, quien a puro talento,  quebró la resistencia del conjunto marplatense y venció con sutil desparpajo las manos enguantadas del portero Pata Negra, la Pantera Rodríguez.

 

“Nosotros aguantamos el marcador, estuvimos igualados en cero hasta que por una pubalgia tuvo que dejar el campo de juego Jorge Fernández. Después fue todo de Maradona, fue dueño absoluto del partido y marcó tres goles”.

 

Hace 42  años en el añorado estadio San Martín, un gol esperaba agazapado, creciente, para transformarse  en  la génesis de la última gran revolución futbolera  de todos los tiempos. Porque como escribió alguna vez el talentoso colega Walter Saavedra: “Que mierda se van a morir las ideologías querido Diego, si tu zurda sigue siendo la más revolucionaria del planeta”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *